ENTREVISTA CON EL BICHO

 

 
 
1. ¿Cómo explicas tu participación en el rock oaxaqueño de los años 90?
  Gracias al apoyo de Thorvald Pazos y lo que era entonces Zumpango Records, brida
comenzó a grabar y con ello a marcar su paso en la escena del rock oaxaqueño.
Lo que comenzó siendo una especie de eyaculación precoz con producciones como 
cielo lunar (1996) y la reencarnación de la noche obscura (1997) brida se fue
transformando en una propuesta con cierta identidad que prometió mucho. 
El disco ser (1998) fue el claro ejemplo de que el proyecto tenía mucho que dar. 
Para la última producción el espejo es el origen (2000) quedaba claro que brida dejaba de ser un 
mero proyecto amateur y que sus posibilidades de incursionar a nivel nacional eran incuestionables.
En este punto la energía no era la misma, y el futuro del proyecto quedaba disperso.
 Dentro de la escena local, Brida fue inspiración y repudio. Criticada hasta la muerte
y aplaudida por la constancia y pasión al proyecto. Su difusión fue endeble.
Si bien se pueden encontrar algunos discos en las tiendas locales y nacionales
gracias a la distribución de compañías como Opción Sónica, su música ha sido
poco escuchada. 

La radio y televisión cultural siempre abrieron las puertas, por el contrario
la radio comercial jugó el juego de poder que se le auto-confiere
y decidió alejar a brida de la frontera. Por otro lado, mientras que Brida era
reconocida a nivel nacional por diversas organizaciones y publicaciones tales
como la mosca, nuestro rock, banda rockera  y diferentes sitios en  la web su
participación en la escena local se vio debilitada. Mantener a la agrupación
siempre fue un reto. Brida participaba más en publicaciones de toda índole
que de la forma en la que toda banda se debe hacer presente, tocando.
 
2. ¿Qué fue lo más difícil que viviste dedicándote a la música?
   La agrupación siempre fue parte vital de Brida, pese a su constante
modificación se hizo cada vez más difícil prescindir de la misma.
 La última integración fue la estampa última y más lograda, lamentablemente
su separación fue para mí una tragedia que veía llegar, pese a ello mi
posibilidad de respuesta fue nula. Cada proyecto musical tuvo una integración
diferente. Unir a un grupo de músicos no resulta difícil,
el reto es mantenerse juntos. 

Cada integrante tiene sus propios egos y expectativas; muchas veces no son compatibles.
  Pareciera un tanto irónico, pero brida siempre tuvo las puertas abiertas
para tocar fuera de su ciudad. La gran mayoría no se aprovecharon por que
llegaban en los momentos en los que la banda estaba mudando de ejecutantes.
Así, se dejaron ir conciertos en el El chopo, el Foro Alicia y diferentes
eventos musicales en ciudades como Monterrey y Guadalajara.
3. ¿Cuáles fueron los mejores conciertos de rock que viviste en Oaxaca?
  Cada tocada fue una gran experiencia, a veces no muy agradable y otras
muy reconfortante. Cuando mi incursión en el rock se preñó con una banda
de covers punketos alternativos conocida como Nocturna supe que vivía
para compartir mis experiencias a través de la música. En lo que podría
llamarse como la primer tocada frente a más de 500 oyentes quienes
súbitamente comulgaban en una sola masa bailando slam marcó mi memoria
para siempre. Lograr el mismo efecto pero con una propuesta original
resultó ser una dinámica completamente diferente.
  Tal vez abrir el concierto de el Tri en el auditorio Güelaguetza fue algo contundente. 
Lo que originalmente fuera abrir un concierto de una de las bandas de rock más importantes
de México con solo seis canciones, se transformó en una hora y media de estar tocando todo
tu material si previo aviso y frente a una multitud que lo que menos quiere es escuchar a la
banda abridora. Tiempo en el que la audiencia guardaba silencio mientras tocábamos para después,
al final de cada rola explotar en mentadas de madres, tiempo en el que casi la mitad de la audiencia
infringe las puertas al ritmo de nuestra música hasta apoderarse de sus asientos.
El despido fue una lluvia de meteoritos.
  Otro momento para mi muy importante fue dar la bienvenida al EZLN con una
rola compuesta para ellos; máscaras negras (ser 1998). Tener frente a ti a
los protagonistas que te movieron para componer una rola, parados,
solo oídos, tal vez desconcertados pero abiertos, fue algo que nunca olvidaré.
El privilegio que se me dio despidiéndolos al compás del himno zapatista
y mi canto y su canto siendo uno solo me deja sin palabras.
4. ¿Crees que haya movimiento de rock en Oaxaca?
 
    Si, por supuesto que lo hay. Existe en la banda rockera, en la banda sin
escrúpulos ni pretensiones, abiertos a propuestas y promotores del movimiento.
Agrupaciones de las que nunca se habla pero que siempre están haciendo ruido,
en el underground. Se alejan del mundo de la farándula sugestiva, de esa escena
donde las bandas juegan a ser estrellas de rock y se ahogan en las posibilidades
que ellos mismos se propusieron, un camino sin muchas ramificaciones,
siempre recto y a un mismo destino, la caída.
 
5. ¿Cuáles son los vicios de los músicos de rock en Oaxaca?
 
  Considero que el peor de los vicios no es ni la droga, ni el alcohol.
Es en sí el espejismo de jugar el sueño romántico que el estado propone
con tal fácil acceso a los medios. Un sueño de rock stars consolidado
en covers en una producción inmadura. No por ello mala, sino limitada a
florecer por las ceguera de sus actores. Hace falta escuela, preparación,
apertura y honestidad con el movimiento.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
6. ¿Qué futuro le anticipas al rock local?
 
Oaxaca está pasando por un proceso de apertura. Información llega en
aumento y ha comenzado a revelar nuevos caminos, creo que el colectivo
está dejando de ser un tanto centralista.
 Los enlaces a nuevos foros en estados vecinos son más alcanzables.
El oído de los escuchas es más crítico y por lo tanto la producción
del rock local se somete a un juicio más riguroso. Está actitud puede
favorecer mucho a la escena local. Sin embargo, considero que si no
hay una postura autocrítica y honesta por parte de sus mismos protagonistas,
las bandas no se pueden generar buen rock.  Es necesario alejarse de la difusión
 y sólo tocar por tocar sin olvidar la academia. Tocar para uno y para la banda,
 no para conseguir la fama, sino para complacer el espíritu. Esto es lo primero,
lo segundo es materia distinta.
7. ¿Cuéntame una anécdota relacionada con el rock local?
 
  Cuando tenía 17 años, después de  el primer toquín en una disco en aquél
entonces llamada Eclipse un agente del ministerio público me saca por ser menor de edad.
   Cuando nos contratan para tocar en Puerto Escondido en el festival Fiesta del Mar.
 Descubren que tocamos sólo material original y deciden que ya no toquemos pero al
 mismo tiempo nos pagan todo lo estipulado en el contrato; transportación, hotel,
comida, alcohol, etc.
 
 
8. ¿Cómo decidiste hacer rock?
 
  Nunca decidí hacer rock, fue una respuesta espontánea al contexto en el que me
desenvolvía. Sólo respondí a los estímulos a los que conscientemente estaba sometido.
 
 
9. ¿Qué aportan tus discos a la escena local?
 Esta es una pregunta que no puedo responder. Sería demasiado arrogante de mi parte
conjugar el verbo aportar en mi primera persona. Los discos que Brida grabó fueron
no sólo producto de mi imaginación. Sino de un esfuerzo conjunto, aferrado a mi voluntad.
El crédito es compartido, el honor que me brindaron todos los que fueron bridos
(con él término no solo me refiero a los músicos que formaron la brida sino
también a todos los oídos que escucharon y que con su acto hicieron de brida lo que es),
a ellos un agradecimiento infinito. Responder la pregunta en plural sería más sencillo.
Brida aportó movimiento, fe y tal vez pasión. La reacción a estos impulsos será la mejor respuesta,
ésta existe en boca de los que ahora protagonizan la escena.