Fotografía Contemporánea en Oaxaca

 

PRESENTACIÓN DE LIBRO

Agradecimientos al MACO, a su director Ramón Jiménez y a todo el equipo que hizo posible esta presentación, que es como un preludio para iniciar los festejos por el 20 aniversario de este espacio que es esencial para la vida cultural en Oaxaca.

Debo empezar por la parte que normalmente se deja para el final de las presentaciones pero que creo es sano y justo resaltar. Hay que reconocer que el intenso trabajo de un año, que implicó la elaboración de este libro, conlleva muchas complicidades y esfuerzos. Hay que reconocer a Rubén Leyva y Francisco Toledo, quienes coeditaron con Luna Zeta este libro bajo el sello de Marabú Ediciones y CFMAB. A Pedro Valtierra, por su generosa participación en la curaduría realizada junto con Rubén Leyva. A Judith Romero por el diseño editorial, realizado en co-participación para la configuración de esta obra. A Kurt, por la traducción al inglés. A Jorge Pech por su ensayo y a Alfonso Gazga por el trabajo de edición. Y desde luego a los 26 fotógrafos participantes.     

 

Leeré un breve txt vinculado a la creación e intención de esta publicación.

 

La fotografía como narración visual contemporánea

 

Es evidente que los secuestros no son un fenómeno reciente, en nuestro país desde hace tiempo que la realidad ha sido secuestrada. 

 

Resistiendo este engaño común promovido por la visión totalizadora del poder político, del mercado del arte y de los mass media, la fotografía nos permite hacer emerger algunas de las (micro) historias invisibilizadas o de las breves historias comunitarias que en su devenir confrontan la historia dominante que día a día intenta arruinar lo heterogéneo de nuestra cultura. Incluso, no faltará quien piense que en esta entidad telúrica (convulsa social y políticamente), la fotografía puede convertirse en su sismógrafo más eficiente. Y tiene razón. Pero el arte fotográfico puede ir incluso más allá: las imágenes contemporáneas sedimentan distintos espacios y tiempos, representando realidades disonantes, rupturas, y también desafíos.

 

Por fortuna, las lecturas del libro de Fotografía Contemporánea en Oaxaca pueden ser diversas, pero debe destacarse la nutrida afluencia de colaboradores (con una decidida participación femenina) y la relevante calidad de su trabajo, lo que nos alienta a pensar que el arte fotográfico se ha instalado en el corazón de la comunidad oaxaqueña. En este libro, artistas de amplia experiencia y reconocimiento muestran la riqueza de su oficio al lado de un grupo de fotógrafos que ha desarrollado un trabajo de calidad que desafortunadamente ha sido escasamente difundido; con este esfuerzo editorial colectivo,  de algún modo se inhiben los mecanismos de control que operan desde un poder al que le favorece la dispersión de los fotógrafos, la falta de organización, la apatía y la dependencia ante una modernidad capitalista que alienta una feroz competencia.

 

Después de un año de trabajo, y a contracorriente de las políticas culturales que privilegian en mayor medida los proyectos individuales en nuestro país, ponemos nuevamente el acento en la colectividad y en la comunidad. Para nosotros, también es necesario reafirmar la posición del artista visual como un ser social que aporta a través de su obra, una visión profunda donde subyacen las heridas, anhelos, rabias contenidas, deseos y búsquedas de una sociedad oaxaqueña que muestra a través de estas imágenes, su propia contradicción y transformación.

 

Por ello, con esta publicación que incluye el trabajo de 26 artistas, se hace evidente la fuerza que adquiere un trabajo colectivo sobre la fotografía contemporánea en Oaxaca, al presentar una narrativa visual y estética enriquecida por la confluencia de generaciones y de sucesivas miradas. Las imágenes trasminan cierta musicalidad de nuestro tiempo y algunas de ellas han sido dotadas por las múltiples perspectivas que la cinematografía y el video nos han legado. Fotografías con dosis de movimiento y de reflexión, con tiempos clarificados o condensados que nos obligan a detener la marcha acelerada de nuestros días y a volver a pensar y reflexionar sobre las imágenes. Anular por un momento el frenesí vertiginoso del consumo virtual y darnos cuenta que más allá de la mirada guelaguetzeana y burocrática que mutila las profundas vivencias que yacen detrás de las fachadas, hay un Oaxaca distinto, narrado por esta cartografía que revela las entrañas de la ciudad, pero que también otras visiones del interior de Oaxaca: Teotitlán, Etla, Cuilapam, Huajuapam, Juchitán, Tlacochahuaya, Amatitlán, San Blas Atempa, Salina Cruz, Mitla, Suchilquitongo, Zaachila, Zimatlán, Capulalpam, la sierra mazateca, la región triqui, Ixtlán, etc. etc.      

 

En este libro, como en un intercambio de postales o juego de cartas que debemos aprender a leer, se entrecruzan lo pasado, lo presente y lo porvenir. A la manera de un juego cortazariano, se puede optar por diversos recorridos y trazos, eligiendo las historias —individuales o colectivas— que en un futuro nos queremos contar:

 

los postes de luz como mástiles de barcos que surcan los cielos de Oaxaca; la dignidad del trabajo solidario y las escenas de una vida comunitaria todavía afincada en el México profundo; los afluentes del prodigioso mezcal; la inocencia (recuperada) y el júbilo de los juegos de la niñez; la dolorosa travesía de la migración; las contrastantes escenografías urbanas y sus ineludibles personajes; los puentes y los submundos que recrean cielos e infiernos oaxaqueñizados; el atractivo bullicio de los mercados; las esquinas de una ciudad como metáforas donde se bifurca nuestra historia; el erotismo travestido y performático; los aletargados signos de la vejez; la sensible piel de las paredes; el encallamiento de aparatos que representaban la modernidad; la poesía encarnada por la sacerdotisa de los hongos (María Sabina) con sus curativas palabras; la caligrafía de la naturaleza; la revalorización estética de sitios arqueológicos que muestran la grandeza de los pueblos mesoamericanos; los claroscuros de la sofocada industria textil; los inmigrantes chinos y la popularización de sus negocios de comida; la angustia y la soledad de seres inmersos en una realidad espectral que se desdibuja; la tragedia adherida a la insultante pobreza de las comunidades; la fraternidad de las bandas de música y el regocijo que provocan; la muerte confrontada por el humor y la burla; las varillas oscilando al aire, como eterna promesa de un país en construcción; las transfiguraciones del mar...

 

Abraham Nahón / Coordinador del Libro Fotogafía Contemporánea en Oaxaca