OREJA DE MADERA * JARDIN BOTANICO DE OAXACA

 

 

   La vaina del fruto de la Parota, árbol común en la costa oaxaqueña tiene forma de oreja, por esta razón la comunidad náhuatl lo ha nombrado Huanacaxtle ‘oreja [de] árbol’, poéticamente el árbol que todo lo escucha. Cada vaina puede tener cerca de doce semillas comestibles. La Parota llega a vivir más de cien años y llegar a un diámetro de quince metros aproximadamente. Uno de los árboles más viejos se encuentra en Bajos de Coyula, Santa María Huatulco. Árbol frondoso y explotado por la dureza de su madera para la fabricación de muebles. La réplica de estas semillas busca generar una consciencia de la importancia de este árbol en la región, evitar su explotación y promover su reforestación. Una acción que vincula lo rural y contemporáneo intentado romper la cadena del llamado mercado verde a favor del artesano. En el Jardín Etnobotánico de Oaxaca, bajo la sombra de la única Parota, aparecen tres frutos del mismo árbol realizados en fibra de vidrio y de más de un metro de largo. Esta instalación forma parte una serie de acciones, fotografías, audios y videos bajo el mismo pretexto; cuestionar el significado de la palabra “orgánico” en comunidades rurales de la costa de Oaxaca. Comunidades que conviven con la naturaleza y lo que ella provee de forma natural desde su inicio, donde lo orgánico y natural significan lo mismo. Cuando en ciudades capitales cosmopolitas claramente occidentales, comprar 300 ml de agua de coco equivale a más del salario mínimo en la zona C de nuestro país, en comunidades de la costa de Oaxaca 300 ml de agua de coco se consiguen directo de la palma por ocho pesos al mayoreo. Lo mismo sucede con el nopal y otras especies nativas y comunes de la costa Oaxaqueña. Estos datos han alentado a muchos empresarios en la búsqueda de revenue (utilidades) en la defensa de lo artesanal u orgánico. Sin embargo, los verdaderos productores, campesinos y artesanos mantienen la misma calidad de vida sin posibilidad de negociación. De ahí que este de moda la aparición de múltiples marcas de mezcal bajo el mismo discurso místico, desgastado y contradictorio. Cuando el campesino logré tener mayor consciencia del valor de su producto lograríamos un comercio más justo o bien la promoción de un verdadero sedentarismo o autoconsumo, una de las alternativas más viables para lograr una mejor alimentación y por lo tanto un mejor pensamiento. Cuando entendamos que el mejor mezcal es el que no tiene marca y que responde en realidad a la esencia de una producción limitada y de autoconsumo hablamos entonces de la recuperación de un nuevo sistema económico llamado trueque. Al igual que varios árboles comunes del Estado, el fruto de la parota es comestible con un alto nivel nutritivo. La codicia de su madera para fabricación de mobiliario ha provocado una tala inmoderada de este árbol sin apuntar que las plantaciones de maíz son más privilegiadas provocando la búsqueda de terrenos limpios y sin árboles. La diversidad de fuentes de alimento y su cultivo ha ido en relación a los programas de apoyo al campo por parte de las instituciones públicas. Pero, que pasaría si se crean más programas con alternativas diversas, sin olvidar, el nopal, el amaranto, por mencionar unos cuantos. El modo de producción del Oaxaca rural de antaño hoy se convierte en la mejor alternativa de vida. El sedentarismo y el cultivo para el autoconsumo. La humanidad en sus facetas más desarrolladas regresan a proponer el sistema agrario como un modelo económico más sostenible. En este sentido el campesino y su tierra son los verdaderos empresarios del mañana y una alternativa a los problemas de alimentación que enfrente el estado de Oaxaca.