PAISAJES EN DESESPERANZA

 

 

"Paisajes en desesperanza" en el IAGO

Escrito por  Mich Hernández

  • 2/IX/2011

 

  • Oaxaca, Oax. Con el paso del tiempo las cosas cambian, se desvanecen, disminuyen a veces hasta el punto de desaparecer. Los paisajes no son la excepción, el devenir de los años y la acción humana han modificado física y conceptualmente espacios que ahora parecen ser sinónimo de desgaste y tristeza. 

Paisajes en Desesperanza es la nueva exposición del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) de Avenida Juárez que, durante todo el mes, será la sede local de Fotoseptiembre 2011, festival organizado por el Centro de la Imagen con el objetivo de reunir a fotógrafos latinoamericanos. Esta exposición cuenta con aportes de cuatro artistas que, en 20 piezas, trabajaron con diferentes formas de concebir el paisaje.

Ricardo Audiffred experimenta con métodos análogos. Reveló las fotografías con esponjas y pinceles, descubriendo sólo partes que dejan ver entornos naturales en blanco y negro. Aprovechando la acción del agua, sumergió imágenes para que se formaran líneas y manchas caprichosas que muestra en un reproductor de diapositivas de los años 50. En el patio trasero yace una gran fotografía, que con las lluvias irá perdiendo su tinta hasta quedar completamente distinta a como empezó.

Rame crea un ambiente dentro del edificio. Con ramas cuidadosamente tejidas en círculo, hizo un gran nido que podría albergar seres humanos. Otra estructura cilíndrica hecha de plantas espinosas pende del techo, dentro, hay un proyector que confunde las sombras de la escultura con las que proyecta en la pared: el mar, la tierra, un hormiguero y una mujer cuya sombrilla es deformada por el viento.

Paola Dávila usó una cámara Polaroid para capturar imágenes que van desde un bosque hasta una mesa. Por sus colores amarillentos y figuras poco definidas, parecieran ser paisajes tomados hace varias décadas. Una de las fotografías se proyecta en una pared y permanecerá ahí, hasta que al final del mes el tiempo haya hecho su trabajo y la diapositiva haya desaparecido.

Antonio Turok participa con una sola pieza, impresa sobre papel de algodón, un blanco panorama incita la subjetividad del observador, quien al contemplar la imagen no sabe si es fotografía o pintura, si es un desierto o una playa. 



Todos los autores apuestan a nuevas definiciones de paisaje, definiciones no producto de un cambio aislado, sino de la correspondencia entre el paso del tiempo y el avance de la sociedad que, a la par de beneficios, ha traído destrucción y abandono. Todo esto, aquí, abordado con sutil belleza.